Empiezas Crowd Surge con cuatro corredores. Al final de un buen nivel puedes tener cuatrocientos. Todo lo que pasa en medio se decide en las puertas, y casi todo el mundo elige mal al menos dos veces por partida.
La trampa es que una puerta de multiplicar parece mejor que una de sumar. Símbolo más grande, sensación más grande. Eso solo es cierto cuando tu grupo ya es grande, y al principio casi nunca lo es.
La regla
Compara lo que hace cada puerta con el grupo que tienes ahora mismo, no con el que quieres tener. Una puerta x3 con 8 corredores te deja 24. Una de +29 con 8 corredores te deja 37. Gana la de sumar, y no por poco.
Dale la vuelta más adelante en el nivel. Una x3 con 60 corredores te deja 180. Ese mismo +29 te deja 89. Ahora la de multiplicar es la elección obvia.
No hace falta que hagas esa cuenta mientras corres. Basta con recordar la forma que tiene. Grupo pequeño, coge la suma. Grupo grande, coge la multiplicación.
Dos puertas verdes
A partir del nivel tres el juego deja de ponértelo fácil. En vez de una puerta buena y una mala, te da dos buenas. Ahí es cuando la regla de arriba deja de ser opcional.
Mira tu contador y luego mira los dos números. Nueve de cada diez veces la respuesta es evidente en cuanto los comparas de verdad con tu cifra actual en lugar de ir a ojo.
Las barreras
Entre puerta y puerta hay barreras rojas y blancas que barren la pista. Se llevan un porcentaje de tu grupo, no un número fijo. Eso importa más de lo que parece.
Una barrera que te cuesta un 20 por ciento se lleva 2 corredores si tienes 10 y 80 corredores si tienes 400. Así que cuanto más creces, más duele cada golpe. Ir ganando no te pone a salvo.
El suelo bajo cada barrera se enciende en rojo cuando te acercas. Ese círculo es exactamente el área a la que llega. Bordéalo y no pierdes a nadie.
El muro del final
Todos los niveles terminan con un muro que lleva un número. Supera ese número y tu grupo lo revienta. Quédate corto y rebotan contra él.
El número se calcula a partir de lo que daría una partida perfecta, así que siempre se puede superar. Si estás perdiendo, es que cogiste una puerta mala en algún punto, o te comiste una barrera que podías haber esquivado.
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